Tenés plata en la caja. Y aun así estás perdiendo dinero.
Es de las situaciones más difíciles de detectar, porque el primer indicador que todos miramos —cuánto hay en la cuenta— está diciendo que todo va bien.
Son tres las maneras de que la caja suba mientras el negocio pierde. Las vi las tres.
Dejaste de reponer. Vendés más de lo que reponés, o liquidás lo que no salía por debajo de lo que costaría volver a comprarlo. En los dos casos entra efectivo y te estás comiendo el stock. La caja sube y el patrimonio baja.
Cobraste por adelantado. Es plata de un trabajo que todavía tenés que hacer, con costos que todavía tenés que pagar. Se siente como resultado y es una obligación.
Diferiste pagos. La caja de este mes es el problema del mes que viene, con un costo financiero que rara vez está medido.
Las tres son la misma operación: le estás pidiendo prestado al futuro. Al stock que vas a tener que reponer, al trabajo que vas a tener que hacer, al proveedor que vas a tener que pagar. Las tres son deuda. Ninguna figura como tal.
La caja te dice qué pasó con el dinero. No te dice si el negocio funciona. Son dos preguntas distintas. Tu contador te va a dar los números exactos; el porqué está en la operación.
En POLTEN miramos resultado, patrimonio y caja por separado, porque cualquiera de los tres puede estar tapando a los otros dos. Cuando el resultado no aparece, casi nunca está donde lo estás buscando.
Un mes con más caja que el anterior puede ser un buen mes o un mes en que dejaste de reponer: el saldo es idéntico en los dos casos. La pregunta que los separa no es cuánto entró, sino de dónde salió.

